Solo un sueño

Sentir tus labios como se posan en mi mejilla
Y me das un beso y después otro y otro
Tus manos acariciando mi pelo.
Buscas mi boca y nos fundimos en un beso largo…
apasionado,
mis manos ya también te buscan y se posan sobre tu piel
acariciándola te miro…
me miras y tu sonrisa me hace sentir la mujer más feliz.
Sé que solo es un sueño del que no quiero despertar…

Quiero seguir durmiendo.

Al cruce de miradas manos atentas e
impacientes acarician los flancos…
dentro el sueño, pulsa el deseo sin compromisos vibra y voltea,
…parece todo verdad…
La boca incendia los sentidos,
se aleja y vuelve sobre la piel y
sobre el cuello resbala y danza.
Impetuosa y delicada pinta cada contorno…
…labios de fuego y caliente sinfonía
dirigen el juego de la mágica fantasía,
breve instante que consuela el cuerpo,
instante embriagador en espera del día…

Pero no quiero que llegue,
necesito seguir bailando al son de tu ritmo
entre sabanas, besos y caricias.
Susurros entrecortados,
miradas lascivas, deseos incontrolables..

No, no quiero despertar.

Caricias olvidadas, besos turbadores,
movimientos ondulantes
frenesí de lenguas excitadas.
Pulsión que de un sueño nace en la inconsciencia
vive sin hacer daño, sin turbar…
el desear no es monstruoso si el yo reanima
larga vida al pensamiento pecaminoso…

¡Despierta y hagamos que nuestro sueño no sea… solo un sueño!.

© Marga Rullan Cañellas & Greg D.

Una Noche Cualquiera

Una noche cualquiera, de un día cualquiera en una habitación dos cuerpos desnudos frente a frente.

Amándose en la penumbra donde la luz sonríe al tremar de las hojas y la espera, es un susurro de pasos deseables.

Se deslizan entre las sabanas jurándose amor eterno, juntando sus labios y saboreando la miel de sus besos.

Viviéndose ardiendo para que cada noche conozcan la incandescencia de vertiginosos amplexos.

Deseos irrefrenables que hacen vibrar sus cuerpos una y otra vez .Un beso, una caricia, un te quiero y son dos en uno.

Dos en uno pidiendo manos que acaricien salvajemente, y saliva de miel que lave su piel.

Amanece y siguen abrazados mirándose a los ojos, pensando que tienen que volver a su realidad.

Abrazados respirando entre vientos del mar en la bahía de sombras que aromatiza de sales ardientes temblarán junto a las estrellas en una almohada de arena caliente.

Buscando el placer que se consume hasta desaparecer en el abismo fatal que los devora.

Indiferentes corazones que mueren de amor, bebiéndose el color de sus ojos y dándose así mismos, cambiando hasta el color del mundo en una noche cualquiera.

© Marga Rullan Cañellas & Greg D.