Llegas A Mí


Maestro del amor, Eros en mi desvelo,
erguido, frente a mí, desnudo me trastornas,
En ascuas ardo, al borde de la cama, esperan
en insaciable sed beber mis labios, de tu caña.

Inhala mi respiro
goza de mi cuerpo hasta el orgasmo
de mi boca que tiembla
siente mi alma que grita
mi corazón que sangra.

Ven, que en humedad trasmina la fuente
entre mis piernas. Llegas a mí, se estremece
tu dureza en mis manos, te bebo en embeleso
con la tuya, la mía mojada, ya desmaya.
Sobre mí, de amor estremecido, recorres
mis senderos y en el lirio, te adentras.

Apoya tu seno sobre mi cara
sofoca mi gana
siente el paraíso y el infierno escavar dentro
extiende tu cuerpo encima del mío
vive el ardor de la piel mía
siénteme… mientras recorro tus senderos
y en el lirio me adentro.

Tumbados en el lecho en silencio te beso,
prendida entre tu boca en besos de deseo.
En íntimo apetito van los labios sorbiendo
tu sudor, mis excesos, paladeando ambrosía.

Aspira los confines de nuestros miedos
atrapados en un fuego cruzado
escucha el crepito de estas llamas
sacrificadas al altar arcaico del Eros.

Punzante me penetra tu espada, hierro y seda,
enardecida, erguida, es un falo viviente
que en cilíndrica funda, se introduce
y reclama en vaivén de pantera, la entrega
sobrehumana que de su fondo, vierte.

Olvida la tempestad fuera y dentro de nosotros
angustia y dolor resbalan
bajo lluvia y granizadas de nuestro ardor
el fierro encandecido no hace larga la espera
a tu vaina entra con total entrega.

Percibo en el ambiente un aroma que flota
en humedad de grama, absorbe, huele, siente.
Mirándonos de frente, nos envuelve el deseo
la danza del amor enlaza nuestros cuerpos
y otra vez y sonriendo, encendido, me tomas.

Encendido te tomo, viendo tu lento venir
bajo los golpes calientes de mi embestir,
la danza continúa es el diablo que conduce;
pero, tal placer causa que dios divino parece,
en vaivén frenético, acoplados,
el sublime placer han alcanzado…
infierno, paraíso, dos cuerpos, dos almas.

© Andula Agapimu & Greg D.

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Sueños En Un Cuarto De Hotel


En capricho de niña consentida
te quiero junto a mí un solo día
quiero en el lecho compartir tu vida
y confundirla con la vida mía.
El tálamo de encuentro de dos seres
Sin antes ni, después.

Nubes fastidiosas
cubrían de sombra, la tímida luna
que velaba, con amor
el sueño sereno de una niña que
se confundía con la vida mía
consentida mía me hace feliz día a día.

Quiero sentir en mí tu piel, la tuya entera
en un cuarto de hotel junto a la playa.
Como en cuento infantil construiremos,
un barco de papel. En el navegaremos.
Seré la prisionera de un pirata feliz,
la vida entera.

En un cuarto entre mórbidos trinos
gotas rosadas se acoplaban
como plumas que besaban el aire
cautivado de tu lozanía pirata fui
navegando por tus mares
bajo un cielo de estrellas.

Quiero eso, saber de ti. Tus manos
escalando colinas, descubriendo senderos
hundiendo dedos en húmedas cavernas.
tus labios besando todo eso
Y más, que guardo para ti.
Quiero absorber la miel de tus sentidos
de tu sudor la hiel, de amor desvanecido.

Estabas allí, la reina de mis sueños
con mis manos escalé tus colinas
en tus senderos me perdí, jubiloso
se nutría la noche de los pensamientos
el corazón caprichoso danzaba
entre imágenes arrolladoras de luz y amor
mi sudor se enlazó con el tuyo y fue miel

Después de hacerte mío, mis senos en tu boca,
erectos los pezones,
te adentres en un vado de círculo rosado
que has descubierto al fin.
Hundido entre mi finca, ara, siembra, riega,
queda por siempre en mí.
un sólo día te quiero para darte mis ansias
y sentir que soy tuya,

Con tus erectos pezones en mi boca
succioné néctar de dioses
adentrándome en tu finca poblada
de sabores y humores
que invitan a su siembra
eres mía tus ganas son las mías
no te daré un día
seré tuyo día tras día.

Salimos a la calle, la bruma nos invade.
Abordamos el auto que en silencio conduces,
¿hacia dónde? No, sé. Me miras y preguntas
que es lo que ahora pienso, y respondo
que, en nada; pero, estaba soñando
en quedarnos bogando en la tina del baño
inundada de besos en un cuarto de hotel,
olvidados del mundo, cruzando siete mares
tu pirata, yo niña en un barco chiquito que hicimos,
escribiendo estos versos, en un blanco papel.

En mi viejo auto, largo como el cuarto del hotel
nos vamos sin rumbo silenciosos
tu cabeza reposa sobre mi hombro
tu mirada melosa pide muchas cosas
apoyo mi mano entre tus piernas, te estremeces
pero abres y la dejas navegar, y cruzamos los siete mares
tu, mi niña consentida yo pirata… inundándote de besos
en un auto grande no de papel, pero grande como un hotel
hicimos el amor en el tálamo del encuentro de dos seres
sin un antes ni un después.

Oh, llévame, bien mío a un cuarto. Al cuarto de un hotel.

Vamos, ven niña consentida. Vamos al hotel.

© Andula Agapimu & Greg D.

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Ese Día Y En La Noche

Al alba saboreaba aún tus labios
y miraba tu inocencia en el sueño
en el vientre aún todo tu fuego
que inflama en el sol de hoy al amanecer
el pecho estallaba al poner tus manos.

Sentí que en mi cuerpo rondaban
Caricias, el vientre en seísmos
se me despertaba, sopor de delicia
que en mi se inundaba, urgida
explosión, que me desvelaba.

De la prisión liberaron mi cuerpo
y el temblor turbaba mis sentidos y gozaba
de ligereza y del entorpecimiento desvanecido
pequeño tizón sacudiste mis miembros.

Un sueño de besos ronda mi memoria
En que me desvistes de tantos temores
Y desnuda toda, llena de ilusiones
Te beso saciando esta sed enorme
Que tengo de ti. Bésame la boca,
Llénala de flores, de rosas, de espumas
De extraños sabores, llénala de aromas.

Y esos besos,
tus besos a decirme de amor
y de belleza
vistieron de preciosas
libreas desnudez inesperada.

Sorbe con tus besos jugos de cereza
Que temblando toda, espesa en deseo
Exudo en la rosa, que llora por ti.
Que no quede espacio ni aire
entre los dos. B aja, sube espera,
que por los peldaños de mis escaleras
bajas a la hondura de húmedo jardín.

Devoré pasión y pureza de esos tus besos
que de mi cuerpo nutrieron tus esperanzas
de amor eterno en un lecho que fue tu casa.
Y mientras todavía el alba no te despertaba,
el calor de tus miembros he saboreado
llenando antes los míos de tu gracia
y de tu rostro robándote caricias.

Siémbrame de rosas, déjame mojada
Hasta la alborada en que enamorada
Abrazada a ti, te muestro puedo amarte
En tiernas caricias que no tienen fin.
Bésame a llenarme de agua iridiscente
A que quedes mío, sin que estés… aquí.

En esa noche escribí cada liberación y goce.
¡Ese día y en la noche!

© Andula Agapimu & Greg D.

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Tendida Y Dentro Encendida.

Encuentro

Tendida y dentro encendida
te siento en este inmenso y vasto mar
a succionar bordón estelar
en nuestro encuentro de almas desembaladas
y me cabalgas con alas ya extendidas.

Esta mañana he despertado
en un anhelo de esperanza vivo.
Tengo alas de mariposa
que intentan volar osadas
en pródiga obstinación
allende el mar, donde estás.
Abarcando el continente
me han llevado hasta tu lecho
donde desvelas, armado
donde cavilas maneras
a unir en beso y en cuerpo
nuestras bocas solitarias
que se nos mueren de sed.
Tú no sabes de las noches
que en oscuridad aliada
a los sueños atrevidos
en que te he besado entero,
aprisionado entre alas
tensadas en tu cintura
y rodeando tus caderas.
Entre columnas de seda
te has anclado, y en gemido
de mi suave amor prohibido,
mi cuerpo ya ha sucumbido,
lentamente, a tu calor.

Nos encontraremos
donde gota a gota
escurre el ímpetu y la pasión,
y traicionaremos las emociones
de nuestro encuentro,
quietos a gozar del momento,
como si fuese el último signo de esta unión.

Cautivos

Me cruzo con tu yo
en esta caliente noria complaciente
con jaulas desalquiladas dispuestas a mezclarse
la boca tuya extendida con gran celo
sobre cálamo de añada y sin velo.

Ambos liados en ovillo
en el foso derretidos
en caricias y pasión.
Ambos en ávido brega,
uno bebiendo del pozo
otra desde el surtidor.
Besa que besa, besando
nos hemos ido enredando
en las fauces del amor
roce con roce, rozando
nos vamos acomodando.
Sensualidad disfrazada
de respeto y de candor,
si tú, quieres penetrarme
y yo muero por quedarme
atrapada para siempre
en tus embates de amor
y, desmayada entre rosas
escurrida la entrepierna
callada, hablarte de amor.

Tendida

Cogemos el sagrado fruto
con todo el entusiasmo en el espasmo
que me posee y te arrolla aún
constante como gallo de madrugada
y me despierto contigo a mi apretada.

Ah, qué noche desbocada
en la que no hemos dormido
alentados los sentidos
por este furtivo amor
que no quiero se termine
y como aliento de abril
se me escurre en el temor
de que, aguacero de mayo
se me deslave el amor
Bésame así, hasta saciarte,
besa hasta que el gallo cante.
Con el beso aparejado
así crecerá febril el ardor
enamorado, entre muslos
atrapado que sientes
dentro de mí.
Anclados en el fervor
de besos desbalagados
y roces inesperados
mis manos en pos de ti,
deleitándose en el tacto
más duro que concebí,
magnífico en el terceto
ardiendo, mojado en mí.
¡Oh, bien mío!, Sigue,
Sigue besándome así.

Y, serás mía, seré tuyo,
y, ¡Bella será la vida!

Dentro encendida

La mano ahora induce
buscando y calando tu esencia
horadando en tu caverna con paciencia
y cuando el canto trina y vuela alto
tu besas mi cálamo y se iza más alto

Despierto y te siento tenso,
arrimándote a mi espalda,
tu mano hurgando la seda
de corinto, en lasitud.
Tocas y giro hacia ti
te acaricio y en espasmos
suplicando por un tallo,
la gleba es atravesada
a lo profundo del surco.
Tallo izado en plenitud
crece y creciendo me invade
la conciencia y las entrañas
y con empuje implacable
me está obligando a gemir.
Escucho el canto del gallo
prosigue el sol, su camino
y es el alma la que grita
lo que el cuerpo necesita
que fundidos en los besos
de amor terminemos presos.
Riego que no se termina
sed de tu vino en mi cuna.
Quedo en el alba tendida
el sol ya está en el ocaso
Estoy por dentro, encendida.

Y correremos
en los caminos de la larga senda
que llena de su perfume,
el de hombres y mujeres
sin miedo
abrazados en su nombre,
hasta alcanzar
la meta,
al fin de nuestro viaje de amor.

© Andula Agapimu & Greg D.