Soneto

Susurro al oído

Quiero susurrarte la grandeza de un gemido
respirando tu alba en la tímida belleza
de este amor escondido en la naturaleza
y el loco instante en el cual nos hemos bebido

sintiendo tu aura besar cada momento perdido,
quiero la tuya vivaz fuerza
para despertar en el murmullo de tu riqueza,
percibir los sonidos en tu cuerpo fundido

Mientras vida mía repito, te amo
de frente a este árbol de oliva que siembra
el trato de nuestras lunas despierta tálamo

abrazando cada susurro al oído que palabra,
con el temblar de mi piel que exclamo
la alegría de tu voz con las ansias quiebra

© Greg D.


Locura Erótica

Velada y silenciosa caló y habló la noche
oscuridad y terciopelo cubrieron los miembros
escuché las sirenas de la locura, sonidos nuestros
nada era cierto… todo era ilusión solo yo y la noche,

locura pura conducida de placer y aceche
afán fuerte de un deseo erótico del Eros
dejé mis lengua resbalar por senos altaneros
y en la rosa de sensualidad pura, celado estuche.

Coge y nútrete de pasión, cautivada,
vístete de rojo… arma tu piel
bebe del cáliz la gana anhelada

deja todo pensamiento en el bote del aguamiel
ahora vive la pasión tuya deseada
fuertemente loca sin tabús y fiel.

© Greg D.


Locura y Sexo

 

En la metamorfosis de los años, admirando
te vuelvo a ver desnuda en mi lecho
a veces silenciosa, otras sobre mi pecho
pides sexo y luego te giras esperando,

me das la espalda para ser cogida copulando
como cavernícola sin mostrar estrecho,
te va de hacerlo así, de hecho
sabes ser dulce y salvaje gritando.

Te elevas hasta lo sublime, al abrir
tu cuerpo para esconder el amor,
la acrobacia, una locura me hace sentir,

temblar también si nada te hace mal, sabedor
de gustarte el exceso te cojo a dos manos haciéndome sentir
me tramito en ti hasta morir de amor.

© Greg D.


TOCARTE

Las bocas se buscan deseosas,
los dedos míos que rozan la rosa
me oprimes con tus manos nerviosas
y el deseo corre sin pausa.

Inicio a diseñar, con los dedos,
la voluntad en símbolos de amor
de deseo húmedos, la vida nos
renace todavía y te regala una flor.

Placer dentro de ti que despacio crece,
el dulce sufrimiento que te prende
te toca el alma y mal no te hace,
pero de ti todo, verdaderamente todo, enciende.

Y a la fin pinto tu rostro, luego
alcanzaras tu paraíso conmigo.

© Greg D.