Erotismo

Clímax Ascendente

Imagino,
reflejos sobre tu piel,
tonos rosados con turbulencias,
rincón de mi paz,
retorno a campos celestiales.

Capturo
fantasía amena
sobre el borde del escalofrío
en el enrojecer de la hiedra
acróbata sobre piedras mudas

Te busco,
Entre jazmines y tulipanes,
campos llenos de recuerdos,
de pasión hacia un cuerpo,
que retozaba en los trigales

Me reclamas
en el azul de las flores de lis
tumbados sobre el grano
que en suave ondear
cosquillea deseos inconfesables

Te pienso,
magia de estar entre tus pensamientos,
saborear las mieles,
tal colibrí a sus amadas,
ninfa en tu desierto.

Me trajinas
en tu ser mujer
en la mente abrumada
de erótica seducción
me dejo conquistar
de la avispada mirada
diamante que ciega
inhibidores frenos
en el rebosar del placer

Te atraigo,
sin pudor, explorarte,
cada tallo y cada ramal
de tu cuerpo conoceré,
rutas que tú mismo,
no conoces, yo deleitare,
con aromas impunes al tiempo,
movimientos lentos,
casi dolorosos, impaciéntate.

Caricia tras caricia
me coronas
rey de tu éxtasis

Mis manos hábiles,
Acariciaran descendiente tu piel,
Acaloramiento entre nuestros cuerpos.

Beso tras beso
soberano de los acoples
que en una danza
de suspiros
traspasan piel y corazón
hasta el extremo salto
en el sufrido divino instante
que sella la unión de los cuerpos

Seguir mi danza,
entre ritmos lentos,
apasionados, sin límites,
a la vez alocados ,
sin respirar por miedo,
a cortar el fluvial,
de nuestros jugos,
entregándonos el uno al otro.

En clímax ascendente
voz y alma
cabalgan el mar
que se abre caliente
dentro de ti

© Manoli Ruiz Martin & Greg D.

& Greg D.


¿Pudor?

Desvariando he violado
el sentido común del pudor
cuando tanteé el trasero
a la bella enfermera
que gentilmente
me ofrecía la cuña.

Con la diestra la he tocado
y él se alzaba soberbio,
no sentía la fatiga
de mi fresca herida.

No me preocupaba del dolor
por aquel mágico posterior,
que pasión suscitaba
al libertino pinganillo
que no sentía la razón
de quedar quieto, quieto
luego que ha entrado la enfermera.

Encomienza a preocuparme
del dolor en el bajo vientre
que me oprime y no cede.

Solo cuando se ha ido
encomienzo a respirar
pero al pensamiento
de aquel trasero
se reavivan las penas.

Infernales y atormentadas
no queda más que la mano
para placar este tormento
que me ha cogido en un momento.

No me arrepiento,
ni tampoco me avergüenzo
porque cuando fui curado
y dado de alta del hospital
esperé la enfermera
para podérselo tocar.

La conjunción ya está toda,
la herida ya no hace más mal
finalmente la cita
fuera de la cama del hospital
ahora so yo
que la hago gritar.

© Greg D.


Locura Erótica

Velada y silenciosa caló y habló la noche
oscuridad y terciopelo cubrieron los miembros
escuché las sirenas de la locura, sonidos nuestros
nada era cierto… todo era ilusión solo yo y la noche,

locura pura conducida de placer y aceche
afán fuerte de un deseo erótico del Eros
dejé mis lengua resbalar por senos altaneros
y en la rosa de sensualidad pura, celado estuche.

Coge y nútrete de pasión, cautivada,
vístete de rojo… arma tu piel
bebe del cáliz la gana anhelada

deja todo pensamiento en el bote del aguamiel
ahora vive la pasión tuya deseada
fuertemente loca sin tabús y fiel.

© Greg D.


Locura y Sexo

 

En la metamorfosis de los años, admirando
te vuelvo a ver desnuda en mi lecho
a veces silenciosa, otras sobre mi pecho
pides sexo y luego te giras esperando,

me das la espalda para ser cogida copulando
como cavernícola sin mostrar estrecho,
te va de hacerlo así, de hecho
sabes ser dulce y salvaje gritando.

Te elevas hasta lo sublime, al abrir
tu cuerpo para esconder el amor,
la acrobacia, una locura me hace sentir,

temblar también si nada te hace mal, sabedor
de gustarte el exceso te cojo a dos manos haciéndome sentir
me tramito en ti hasta morir de amor.

© Greg D.


Beso

Del momento que
la pupila negra de tus ojos
viciosa, brillante, resplandeciente
con un deseo ardiente
que no finge de negar
la pasión llamativa,
desapasionadas mis impúdicas caricias
vueltas audacias
en el silente temblar
de tus rodillas,
me arrodillo
y reverente te beso la cuca

© Greg D.


Mi Reina

Ven reina mía
deja que aflore tus labios
la historia resbala por tus muslos
y escalofríos de amor escurren sobre mi piel

Ven reina mía
hazme oler tu perfume
Descansaré en la playa del placer
donde también el aire retiene su respiro

© Greg D.

 

 


Flor de Otoño

Te desnudaré como árbol
vencido de la tempestad
y tus vestidos haré caer
lentos hasta tocar tierra,
antes que el viento de
pasión te los lleve lejos.

Viento revuelto en tus caricias
tierra que nos ciega de pasión
desnuda como un árbol en flor
desnudos, caen las hojas del otoño
en dos cuerpos desvestidos de sorpresas
embelesados en furtivos secretos.

Tu cuerpo desnudo adornaré
de insólitas flores que bañaré
de nueva linfa,
y de anémonas y musgo
perfumarás.

Perfumare cada pliegue de tu piel
me bañare en tus besos de fruta prohibida
del dulce néctar en el instante perfecto
ninfa y sueño de tu pasión
juntos, inseparables y únicos.

Solo para ti emanaré
mi caliente rayo
y vivirás de mi
mientras entorno
huirá la natura.

Fuego de rayos ardientes
cual tierra movedizas y tibias
se fundirán entre nosotros
con la naturalidad de ser por un instante
quizás dos enamorados, amándose.

La piel tuya será
corteza perfumada
y entre sus pliegas
fluirá liquido el éxtasis
que disolverá el rígido
respiro tuyo
hasta que caerás
vencida y desarraigada
de mi grito de amor.

Tu piel y mi piel escudo de fuego
apasionando cada suspiro que se escapa
extasiada y vencida entre tu cuerpo
como queriendo amarrar un instante
en el rígido espasmo de dos cuerpos
caeré y caerás…
como flor desnuda ante mis ojos
unísono el grito del amor…y después silencio.

© Mª Luisa Blanco & Greg D.

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DEJÉ DE AMARTE


Dejé de amarte,
pero no dejé que entre nosotros se esfumase
la magia electrizante
hasta esa chispa creía que dejó de enchisparme.

No obstante, aquella vez …
flotaba como si estuviese en Marte,
con un gesto tuyo…se me erizaron todos
los poros de mi cuerpo
sentí tal escalofrío…

Porqué dejar de amarte
si no hago más que pensarte,
pensar en aquel instante
vivido juntos donde había chispa electrizante.

Sin embargo a tu regreso de Marte
aquí estoy con intención de enchisparte
y sentir tus escalofríos, al tacto de mis dedos
ver encresparse tus pezones
esperando se culminen nuestros deseos.

© María Garcia Garaiandia & Greg D.

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Fragancia de vainilla

Anochecido, sentada en la oscuridad,
sabiéndote cerca de mí, te espero
fragancias y aromas en el ambiente,
me recuerdan a mi jardín en plena flor.

Esta noche entro y cierro la puerta
no tropiezo en la entrada
pero me llevo dentro
el perfume de musgo.

Observándote, aspiro tu aroma
confundiese con mi perfume
a flor joven e inexperta,
varita de vainilla o jazmín.

De la colada sentiré
un olor a vainilla
será intenso y femenino
y me pararé un poco
a olerlo con respeto
esta noche.

Inmóvil casi sin respirar estoy,
dejando caer mi aroma para ti,
cual roció a la madrugada,
deleitándome en tu cercanía.

Se que no eres para mi
una flor púdica o sin sabor
ni que como las otras
me ostentas las desnudeces de tus pétalos,
sé solo que eres
una flor gallarda, pero esta noche
paso la puerta y espero.

Flor tímida quizás por juventud
esperando a desojar mis pétalos,
orgullosa de ello, te desafío
al querer más profundo.

Estarás cubierta con tu manto
de espinas, y me acercaré
solo de lejos la nariz
para sentirte ese olor
y tu, a mi toque,
te abrirás un poco y luego
un poco te embriagaras de un perfume
que solo yo podré quizás
extraer y conservar.

Bajo la guardia, retiro mis espinas
para ser olida por ti, yo te oleré
aroma nuevo en mi sentir,
pétalos que poco a poco se rinden a ti,
esperando tu acariciar aterciopelado,
dejo caer mi pureza, te abro mi corazón.

Tendré manos de néctar
esta noche, después haber pasado el umbral
y cuando completamente
te estés abierta bajo mis manos
serás salobre y espumosa,
serás una flor de mar
húmeda y espumosa.

Cual flor agradecida a su colibrí
que la acaricia con ternura para desflorarla,
flor que se sabe querida y respetada
vaina de vainilla se la antoja tu olor,
perfume a mar revuelto al saberse
cómplice de nuestro encuentro.

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.


Respiro En La Sombra

Respiro en la sombra aquel sabor tuyo
Es invasión en mi noche y hace prisionero el corazón
Son estos tus movimientos ferinos y me atraen con rabia
Por lo tanto de causar dolor a lo que queda de mi
Inquieto ser hombre
Radiante así es que me refugio en cada estrechez tuya
O atraído del placer que devuelves arte

En solo por el gusto de verme sucumbir delante a ti
No obstante el pésimo ejemplo tuyo que apagas la noche nuestra

Lasciva demasiado pronto has llegado a aquel confín del mutilado deseo
Abandonándome en la sombra solo, exento de mi gana de amarte

Siempre y donde es más difícil cada suspiro mío
Obstinado me pierdo en la sombra del respiro tuyo
Me llevas a la presencia de tus ganas
Buscando la justa vía, que sé codiciar para mi…
Rebosante
A pesar de aquel oscuro añorado de mi turgencia reciente

© Greg D.